Los clientes juzgan cada vez más una cafetería por su vaso. El plástico de un solo uso parece anticuado y en muchas ciudades se está prohibiendo por completo. Cambiar a vasos compostables, pajitas de papel y tapas reciclables ya no es solo una decisión ética, sino también de marca y de cumplimiento normativo.
El problema es el costo: el embalaje ecológico puede costar entre un 20 y un 40% más por unidad. Compénselo cobrando un pequeño depósito por los vasos reutilizables, ofreciendo un descuento a quienes traen el suyo y comprando desechables al por mayor. Registre el embalaje como una partida propia en sus informes de costos para saber siempre exactamente cuánto le cuesta esa aureola verde.